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Pensemos ¿Cuántas veces sin darnos cuenta le decimos «Te he dicho mil veces que NO!» a nuestros hijos?
¿Cuántas veces sin darnos cuenta le decimos que NO a nuestros hijos?
¿Cuántas de estas veces es realmente necesario decirles que NO?
¿Qué tan efectivo resulta decirles que NO, sin que haya sido necesario emplear un grito o repetirlo hasta más de 3 veces?
¿Cuáles son las razones por las que no funciona el NO y cuando SI deberíamos emplearlo?
Antes de despejar algunas de estas inquietudes, empezaré contándoles una pequeña historia (que seguramente no les ha pasado) pero para serles honesta me paso un día como hoy, con mi hija de casi 4 años:
“Estamos en un centro comercial, todo iba de películas hasta cuando dijo “Yo quiero ir por las escaleras” y BUM sucedió lo que muchas veces pasa; una niña de 3 años había decidido cambiarle los planes a sus padres; quienes se suponían (expectativas) tenían que bajar por el ascensor, porque llevaban un cochecito.” Esto inmediatamente genero malestar.
Sin embargo, en este momento con cabeza fría y analizando la situación; pues la cosa no era tan grave y aunque me duela reconocerlo, definitivamente los adultos queremos que los niños hagan lo que nosotros les decimos y cuando esto no pasa (muchas veces) se arma “la de TROYA”. Ahora me pregunto: Cuál era el problema que bajáramos por las escaleras?
R/: Pues ninguno.
En este momento los invito a reflexionar acerca de cuántas veces hemos estado en situaciones similares y decimos que NO ¡pudiendo decir que Si!
Muchos de ustedes estarán pensando “Ah, pero es que a los niños hay que decirles que NO”
Y estamos de acuerdo, pero hay que saber emplear el NO para evitar luchas de poderes, enojos y conflictos innecesarios. Adicionalmente existe un NO que hay que emplear aunque se nos arme “la de Troya”.
A continuación encontrará algunas ideas para empezar a hacer este cambio y ser realmente efectivos con los niños:
En lugar de decir no, piense porque no decir Si
El ejemplo inicial refleja esta experiencia.
Los invito a tomarse un tiempo y pensar en aquellas situaciones en donde usted podría sencillamente decirles que Si…Escríbalas para que las tenga en cuenta en su día a día.
-Mami ¿puedo comer más helado?
-Puedo ponerme este pantalón. (Para el gusto del adulto se ve desastroso para el chico esta de maravilla)
-Voy a llevar el dragón al paseo.
-Quiero jugar con agua, con arena…
Exprésele lo que usted quiere
El proceso de pensamiento en la edad de preescolar es concreto, por lo tanto la mayoría de niños no tiene el concepto de reversibilidad aún interiorizado y es por esto que es tan complicado para ellos seguir/entender el No; entonces para atender este proceso de pensamiento y ser asertivos exprésele al niño lo que usted quiere. Algunas ideas:
Planear: Van a salir a un centro comercial. Exprésele con anticipación que el tendrá derecho a comprar un solo dulce de determinado costo.
Diga lo que usted quiere: En lugar de decirle “No saltes en la cama”; puede decirle “Salta en el piso”.
En lugar de decirle “No vas a jugar con mi maquillaje”, puede decirle “Juega con este labial”
Ofrezca opciones limitadas: En lugar de decirle No, puede ofrecerle dos opciones que sean aceptables para usted. Por ejemplo: “Puedes comerte la arepa o el arroz”, “Podemos irnos caminando o corriendo”
El NO sin titubear
Es importante que cuando los padres empleen este NO estén completamente seguros al decirlo y lo digan de manera firme y amable, es decir mostrando respeto mutuo (respeto hacia el adulto y respeto hacia el niño.)
Es importante aclarar que cada familia tiene sus puntos no negociables y son respetables, defínalos en conjunto con su pareja para que ambos estén claros frente a ellos y así cuando se presente la situación el niño observe consistencia entre los padres.
Adicionales a esos, están otros en los que sencillamente hay que decir “NO” aunque se arme “la de Troya”. Estos son todos aquellos que comprometen la seguridad y salud del niño.
Ejemplos:
“Quiero jugar en la calle” En ese caso de manera tranquila y segura pronuncie el “NO” y ofrézcale alternativas. Ejemplo. Puedes jugar en el parque.
“No quiero ese remedio” (Y es el antibiótico para la infección) puede ofrecerle alternativas “Te lo tomas con la cuchara o te lo doy en un gotero” ò “Puedes tomar agua acompañada de la medicina”
Permita que el niño también diga que NO
Es importante que ellos aprendan a decirlo y que este sea respetado por los adultos ya que los estaremos preparando para que en un futuro ellos puedan decirle NO a las presiones externas, a una mala influencia. Ejemplos:
“No quiero sopa”
“No quiero más”
“No quiero jugar más contigo”
Con este último, finalizo por hoy (es un tema bastante amplio con muchos otros puntos para tener en cuenta) el recorrido por el NO. Y ahora ¡manos a la obra! ¿Quién acepta el desafío del NO?
Un desafío para nada sencillo, pero tampoco imposible. Confío plenamente en su capacidad de aprendizaje y adicionalmente estoy segura que disfrutarán de las maravillas del buen uso del NO… ¿Y quién me dice que NO?
Fuente: disciplinaconamor.com
Gigi Nuñez
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