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Video: Será que mi hijo no me entendió?
Les presentamos el tercer video de «Construyendo Diálogos» con familias, en esta ocasión, hablando sobre entender realmente qué es lo que comprende mi hijo cuando le hablo, y qué debo hacer para conectarme con él o ella cuando no actúa como lo esperamos! Los niños actúan desde «Creencias Equivocadas» que hablan de su sentir, la acción es sólo el síntoma, las acciones que vemos de ellos realmente reflejan lo que están sintiendo, y por lo mismo en ocasiones podemos pensar que no nos escuchan.
¿Cómo conectarme con ellos NO a partir de un rótulo, sino a partir de su sentir real…desde su creencia?
Cuando nos conectamos desde el sentir del niño/a, y no desde lo que creo o asumo que me entiende por un rótulo que le doy, nos aseguramos que sus respuestas sean conscientes, en donde realmente aprendan de las situaciones y busquen soluciones, empoderándose en resolver lo que les confronta. Cada día es un reto, pero paso a paso mutuamente aprendemos con ell@s!
@psi.dianapcoronado
WhatsApp. 3124571240
Juanita Pérez
@villa_ananda
Bienvenidos a este segundo video de nuestro espacio «Construyendo Diálogos» en familia. El día de hoy queremos conversar sobre esas creencias que sin querer movilizan nuestras acciones en familia, y son los «rótulos» que creemos tienen nuestros hijos de nosotros mismos y que nos atan a actuar de una u otra manera.
Ampliando esta perspectiva, si siento que mi hijo me tiene como el «Consentidor«, dejo que mi pareja se encargue de poner los límites con mi hijo, por temor a cambiar la imagen que él o ella tenga de mi. O si por el contrario, soy el padre «Autoritario«, no demuestro mucho afecto, por temor a perder validez y respeto.
La idea en esta ocasión, es que por medio de una metáfora del «Menú Saludable«, cada uno de ustedes, con su pareja e hijos, construyan la «Receta» que les funciona mejor como familia, ¿qué ingredientes le pondrían? ¿cuánta dulzura? ¿cuanto picante? ¿qué cantidades o cucharadas de agridulce? Reconocer el balance saludable de sus familias para actuar en coherencia y que todos sean partícipes de un lenguaje de amor, limites, respeto, dulzura, un toque picante y muchas sonrisas!
Juanita Pérez, Arte Terapeuta, Co Fundadora Fundación Villa Ananda, Facilitadora Pedagogía Asiri, Certificada en Disciplina Positiva.
Psi. Diana Coronado, Psicóloga, Artista Plástica, Máster en Terapia Familiar Sistémica, Certificada en Disciplina Positiva.
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Los invitamos a ver desde ahora una serie de videos que hemos preparado con Juanita Pérez, Arte Terapeuta y Co Fundadora de Fundación Villa Ananda. Juntas, nos certificamos en Disciplina Positiva para Padres y Maestros desde el 2014, y desde hace más de 6 años hemos trabajado con familias en contexto terapéutico. Somos grandes amigas desde la Universidad y fieles creyentes de la labor en colaboración, con y hacia las familias.
Estamos trabajando ahora, para entregarles información que pueden nutrir sus dinámicas familiares y personales, acogiendo lo que consideren, ya que sabemos y somos conscientes que cada quien es un ser individual y construye sus experiencias desde su propia historia y creencias. Este es un espacio que hemos denominado «Construyendo Diálogos« con familias, porque si bien les hablamos a ustedes, estamos abiertas a sus comentarios y percepciones, y adicionalmente estaremos haciendo unos «Life» en Instagram y Facebook para poder conversar.
En esta primera ocasión les queremos hablar sobre la pregunta de ¿Mis hijos antes que mi pareja, o mi pareja antes que mis hijos?
Al tener hijos, solemos pensar en ponerlos en primera instancia porque es el mandato familiar, sin embargo, desde la experiencia, nos hemos dado cuenta que esto NO debe ser así, debe haber una escala de cuidado para que sea funcional, armoniosa, asertiva, si no, ¿por qué en los aviones la instrucción es ponerse primero la máscara de oxígeno el adulto antes que el niño? Esto no es antagónico del sentido del cuidado al otro, es todo lo contrario, si no aseguro mi supervivencia, ¿quien cuida entonces de mi hijo? De hecho, la mayoría de personas que acuden a sesiones de terapia por razones de síntomas de ansiedad, angustia, depresión, o trastornos de personalidad, es precisamente por no cuidarse a sí mismos, por haberse olvidado que nutrir su bienestar y ponerse al final de su propia escala de cuidado.
En este sentido, nisiquiera pensar en mi pareja antes es funcional. En realidad la escala de cuidado debe ser primero YO, me conecto conmigo mismo, con mis necesidades, con mi espiritualidad; Segundo, me conecto con el otro, en este caso, con mi pareja, entro en una dinámica de escucha, de acuerdos, de rutinas y trabajo en equipo. En tercer lugar, me encuentro con mi hijo, para apoyarlo en equipo con mi pareja, le entregamos a nuestro hijo desde el ejemplo del respeto, del amor, del los limites con firmeza y amabilidad, no antes. Y finalmente, me encuentro con mi trabajo, para entregar desde lo que aprendo de mí misma, nutriendo mis dinámicas relacionales y sacando adelante los diferentes contextos que me hacen el ser que soy.
Y no olviden las diferentes formas de amar para entregar en conexión con los otros!
Juanita Pérez, Arte Terapeuta, Co Fundadora Fundación Villa Ananda, Facilitadora Pedagogía Asiri, Certificada en Disciplina Positiva.
Psi. Diana Coronado, Psicóloga, Artista Plástica, Máster en Terapia Familiar Sistémica, Certificada en Disciplina Positiva.
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Las parejas que mantienen viva la intensidad del amor y de la pasión con el paso de los años, son las que sienten una fuerte atracción romántica y permanecen unidas por libre decisión y no por necesidad. Frente a la idea de una vida mediocre que por lo general tenemos de las uniones de larga duración, existen numerosas evidencias empíricas sobre los posibles factores predictores en las parejas que conservan su vínculo unidas por el amor intenso.
Algunos estudios psicológicos señalan que las parejas más felices tienen ciertos hábitos diferentes, en comparación con las infelices, y otros hallazgos clínicos muestran las dimensiones claves que definen y contribuyen a ese bienestar. En la mayoría de ellos se concluye que la pareja es la unión de dos personas en un organismo vivo que se debe cuidar y nutrir a diario. Las 10 claves para lograr que una relación fluya satisfactoriamente y para conservar la cercanía y el compromiso, residen en la capacidad para comunicarse con el otro y atender sus necesidades emocionales.
1. PENSAR POSITIVAMENTE ACERCA DEL OTRO Y RECORDAR LAS EXPERIENCIAS AGRADABLES.
Las parejas felices ponen énfasis en lo positivo en lugar de lo negativo y enfocan las cualidades personales, lo que el otro hace bien, y las experiencias más gratas que han compartido juntos. Esta actitud evita rumiar las carencias del otro y las experiencias que han sido molestas, frustrantes o conflictivas.
2. HACER DE LA CONFIANZA Y EL PERDÓN LA BASE DE LA RELACIÓN.
Cuando se da un desacuerdo o una discusión y no pueden resolverlo, las parejas felices por defecto confían en el otro y perdonan, en vez de desconfiar o guardar resentimiento. Transmiten a su pareja que, independientemente de cómo se sientan, lo que existe entre ellos es más importante que un simple enfado perturbador o cualquier incidente rutinario, y que a pesar del malestar siguen queriendo estar bien en la relación.
3. DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.
Pensar que una unión es sana y gratificante porque la pareja no tiene conflictos ni desacuerdos es una utopía bastante ingenua. Las parejas emocionalmente inteligentes pueden salir airosas de un huracán si tratan de mantener fuera de sus discusiones, de modo intuitivo o aprendido, a “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”: la crítica, la actitud defensiva, la evasión y el desprecio. En una conversación destructiva, un simple reclamo puede disparar todos esos factores a la vez, arruinar la comunicación y, poco a poco, la relación de pareja.
4. USAR ESTRATEGIAS QUE MITIGUEN LA TENSIÓN.
Para conservar sano el vínculo conviene ser flexibles, mantener el humor, la tolerancia, la paciencia, asumir compromisos y aprender a relajarse para no perder la calma. Las parejas felices tienen sentido del humor, pueden discrepar o discutir sin faltarse el respeto, saben hacer una pausa en el momento justo para no desgastarse, retomar la serenidad y pensar con lucidez, y son flexibles a la hora de negociar.
5. EVITAR EL CONTROL Y EL AVASALLAMIENTO DEL OTRO.
Las parejas flexibles y tolerantes logran reajustar sus pactos a las circunstancias y a las diferentes etapas de la vida. Los encasillamientos empobrecen e impiden escuchar otros puntos de vista. Si aun así no hay coincidencia, las parejas felices logran comprender las emociones negativas o los miedos individuales, y aceptan que se puede convivir con las diferencias, pero no dejan que el otro avasalle sus sueños ni sus proyectos personales.
6. MANIFESTAR AFECTO VERBALMENTE.
Las parejas felices se recuerdan mutuamente con palabras el afecto que sienten el uno por el otro. Dicen “te quiero”, “que tengas un buen día” o “buenas noches” cotidianamente, con independencia de cómo se encuentren. Se llaman durante la jornada para “ver cómo vas”, comparten incidencias, y al volver del trabajo se comunican el deseo que tenían de verse. Estas expresiones verbales ayudan a enfrentar el estrés del día a día, mantienen la complicidad y la conexión cuando no están juntos, y muestran la importancia de transmitirse afecto para estar en continua sintonía emocional.
7. EXPRESAR AFECTO DE FORMA FÍSICA.
Los pequeños toques de cariño, como un beso o un abrazo, son suficientes para mantener la piel bañada de afecto, alimentar la intensidad del amor y aumentar la conexión amorosa. Sentir amor es importante, pero también lo es expresarlo a través del contacto físico, y no tiene por qué ser demasiado efusivo ni significar que la actividad sexual tiene que ponerse en marcha a partir de un toque de afecto. Percibir una sensación de calor y hormigueo ante la presencia física del otro es suficiente para mantener el fuego interior hasta que llegue el momento adecuado para el encuentro sexual. Nuestra piel tiene una memoria sensorial para las “buenas caricias” (amor), “sin caricias” (descuido) y “malas caricias” (abuso).
8. ACOSTARSE AL MISMO TIEMPO Y MANTENER RELACIONES SEXUALES FRECUENTES.
Las parejas felices no se van a la cama por separado, cuidan el contacto íntimo y la actividad sexual, que son la máxima expresión de la intensidad del amor y generan sensaciones duraderas de felicidad. Tampoco renuncian a mostrar su afecto en público y se sienten cómodos caminando uno al lado del otro, cogiéndose de la mano, por la cintura, etc. Les gusta transmitir que disfrutan de estar con su pareja y muestran la conexión que existe entre ellos, a veces sin darse cuenta.
9. PASAR TIEMPO JUNTOS Y DISFRUTAR DE ACTIVIDADES COMUNES.
El valor de aprender a compartir pequeños y grandes momentos, tareas de la casa, diversiones, charlas, silencios y proyectos, es tan importante como la expresión del afecto, gestos, palabras y actitudes. Compartir intereses comunes, participar en actividades nuevas y desafiantes, además de pasar tiempo juntos para no perder el sentido de la compañía, mejora la intensidad del amor y fortalece los lazos sentimentales y emocionales. Al mismo tiempo, también hay que cuidar los intereses propios y las actividades de auto expansión que supongan un reto de crecimiento individual, para prevenir la dependencia afectiva del otro en el desarrollo personal.
10. MANTENER UNA INTENSA PASIÓN POR LA VIDA.
Las personas que se acercan a su vida cotidiana con entusiasmo y ponen una gran energía emocional en el trabajo, en sus aficiones o en sus intereses, también parecen tener estos sentimientos intensos en su vida amorosa. Es evidente que, a pesar del paso del tiempo, muchas personas son capaces de mantener altos niveles de pasión en su relación de pareja porque también conservan viva su pasión por la vida, adaptan sus comportamientos y cambian sus pensamientos para mantenerlos frescos y vitales durante años.
Cuando existen problemas de pareja, se pueden seleccionar algunas de las claves señaladas y llevarlas a cabo. Estos hábitos son comportamientos discretos, que se transforman en automáticos tan sólo con un poco de esfuerzo para cultivarlos y mantenerlos. Si en un comienzo parece que no funcionan, la clave adicional reside en no desesperarse, persistir y simplemente retomarlos. En definitiva, el vínculo que une a cada pareja es un mecanismo delicado y exquisito que tiene normas propias; sin embargo, una condición fundamental para mantener el equilibrio de esa unión es no considerarla incondicional como si tuviese vínculos consanguíneos. La unión comprometida de dos personas es la pieza central de nuestro sentido de identidad y es fundamental para nuestros sentimientos de satisfacción vital. La inteligencia emocional ayuda a crear un espíritu de trascendencia que liga a las parejas felices y que han logrado afianzar su vínculo con el paso del tiempo construyendo un mundo espiritual que sólo a ellos les pertenece.
Nélida Álvarez Menéndez
Referencias:
– “Siete reglas de oro para vivir en pareja”. Gottman, John M., Silver, N. (2010). Editorial Debolsillo Clave.
– “Es el amor a largo plazo más que un fenómeno raro? Si es así, ¿cuáles son sus correlatos?”. O’Leary, K. D., Acevedo, BP, Aron, A., Huddy, L., & Mashek, D. (2012). Social Psychological and Personality Science, 3(2), 241-249.
– “¿Qué relaciones resisten el paso del tiempo y por qué?”. Krauss Whitbourne, S. (2012). Psychology Today.
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Las 4 conductas que destruyen una relación de pareja según el psicólogo John Gottman, uno de los principales investigadores sobre el matrimonio y las relaciones de pareja,y quien afirma que es capaz de predecir el divorcio con más de un 90% de exactitud con tan solo observar la interacción de una pareja durante unos minutos, nos cuenta lo 4 «ingredientes» a tener en cuenta.
Pero esta habilidad no es mera intuición, sino el resultado de una gran cantidad de investigaciones desarrolladas durante dos décadas que le han llevado a identificar lo que él llama los cuatro jinetes del apocalipsis de las relaciones: crítica, desprecio, defensividad y retirada emocional.
“Encontramos que podíamos predecir con una exactitud mayor al 90% lo que iba a pasar con una relación en los siguientes tres años al examinar la psicología y la conducta de una pareja durante una conversación sobre un tema en el que no estaban de acuerdo y entrevistándolos sobre su pasado. En las parejas que duraron, la tasa de afirmaciones positivas frente a negativas durante una conversación conflictiva fue de 5 a 1. En las relaciones que terminaron, la tasa fue de alrededor de 1 a 1.”
En sus investigaciones encontró también que hay personas que son especialmente buenas para mantener relaciones. Se trata de personas que buscan cosas que apreciar, viendo lo bueno en los demás, mientras que las personas que son especialmente desastrosas en sus relaciones hacen todo lo contrario, centrándose en los errores y defectos de su pareja.
Por supuesto, las críticas o ponerse a la defensiva es algo que puede suceder en cualquier pareja. La diferencia es que las personas que saben relacionarse bien se dan cuenta de que algo marcha mal y tratan de repararlo. Pero lo más importante no es si alguien trata de reparar un daño, sino que la otra persona acepte ese intento de reparación o, por el contrario, reaccione liberando a uno de los cuatro jinetes contra su pareja.
Los cuatro jinetes
1. Críticas. Hay que tener en cuenta que criticar a tu pareja no es lo mismo que expresar una queja o hacer una crítica de un determinado comportamiento o situación. En el primer caso, estás atacando a tu pareja como persona, mientras que en el segundo te estás dirigiendo hacia una conducta o hecho específico. Es decir, no es lo mismo decir a tu pareja: “Me molesta cuando haces tal cosa porque me hace sentir mal” que decirle, “Eres un egoísta por hacer eso”. Igualmente, no es lo mismo decir: “Me preocupé cuando vi que no aparecías y no me llamaste. Pensé que estábamos de acuerdo en que nos llamaríamos en un caso así”, que decir: “Eres un egoísta, no piensas en cómo se pueden sentir los demás, no te importo”. Por tanto, es bueno expresar las quejas o críticas, pero siempre de un modo que no suponga un ataque a tu pareja como persona.
Cuando las críticas destructivas se dan con frecuencia, hacen que sea más fácil la aparición de los otros tres jinetes destructores de relaciones porque hacen que la otra persona se sienta atacada, rechazada y herida y pueden llevar a la pareja a caer en una dinámica en la que las críticas se producen cada vez con más frecuencia.
2. Desprecio. El desprecio es una de las conductas más destructivas en una relación. Puede verse en las burlas, los comentarios para ridiculizar a la otra persona o hacer que se sienta estúpida o inferior, los insultos, las imitaciones en forma de burla, los comentarios que transmiten la idea de que eres superior a tu pareja o ciertos gestos que indican rechazo, como desviar la mirada con desprecio. En realidad, no hace falta decir nada para transmitir desprecio a tu pareja; puede bastar una simple mirada.
En sus investigaciones, Gottman encontró también que las parejas que se tratan con desprecio entre ellos tienen más probabilidades de padecer enfermedades infecciosas, como resfriados o gripes, ya que su sistema inmunitario es más débil. El desprecio es el principal predictor de ruptura en una pareja.
3. Defensividad. La defensividad consiste en buscar excusas y no aceptar la responsabilidad de nuestra conducta. Las excusas transmiten a la otra persona el mensaje de que no la tomas en serio, intentando hacer que crea algo que no es cierto. Por ejemplo, cuando no haces una tarea que te correspondía hacer y reaccionas de un modo defensivo diciendo que has tenido mucho trabajo durante toda la semana o incluso tratas de darle la vuelta a la situación y pretender que es tu pareja quien tiene la culpa: “No he podido hacerlo porque he tenido demasiado trabajo. Podrías haberlo hecho tú, pues sabes perfectamente que tengo mucho trabajo estos días”. Una respuesta más apropiada podría haber sido: “Tienes razón, lo siento, tendría que haberte dicho que me sería imposible hacerlo y preguntarte si podrías hacerlo tú, pero se me olvidó por completo”.
La persona que está a la defensiva no reconoce su parte de culpa, ni pide perdón, sino que trata de culpar a la otra persona e incluso se enfada y actúa como si fuera la víctima inocente ante cualquier queja de su pareja, por muy razonable que sea. A veces, puede ser que tengas una buena explicación para haber actuado así, como es el caso del ejemplo (tienes demasiado trabajo, se te olvida, cometes un error), pues todos somos humanos y nos equivocamos. El problema no es que suceda, sino cómo reaccionas ante las quejas de tu pareja. Pero siempre puedes reconocer tu parte de culpa, pedir perdón y explicar por qué ha sucedido como un modo de informar a tu pareja de lo que ha pasado y no como una excusa ni utilizándolo para culpar a la otra persona de lo sucedido.
4. Retirada emocional. Implica retirarse de la interacción con tu pareja, dejar de responder, dejar de escucharle, mirar hacia otro lado y levantar un muro entre ambos. En vez de afrontar el problema, se recurre a maniobras evasivas como dar la espalda, desconectar de la interacción, actuar como si estuvieras ocupado o implicarte en comportamientos obsesivos. Suele aparecer cuando ya hace tiempo que los otros tres jinetes se han instalado en la relación y resulta lo bastante abrumadora como para necesitar escaparse de este modo de ella. Pero una vez que aparece, suele convertirse en un hábito que impide solucionar los problemas.
Cuando la interacción con tu pareja ha llegado a un punto en el que necesitas recurrir a la retirada, es preferible que le digas que necesitas parar un poco porque te sientes muy abrumado y pases media hora haciendo algo relajante, como leer o escuchar música, sin pensar en la discusión. Si después seguís la conversación, ambos os habréis relajado y la interacción será más positiva.
Por Ana Muñoz. – about.com
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A veces, construir una relación sólida y sana no solo tiene que ver con lo que haga la pareja, sino también con lo que no haga. Aquí tienes 7 cosas que las parejas felices NO hacen.
1. Desanimar a su Pareja
Dos personas que se quieren y que se preocupan por la otra persona nunca intentarían desilusionar a su pareja o retenerla. Ellos se animan y se apoyan cuando tratan de perseguir sus objetivos y sus sueños.
Si reprimes a tu pareja, harás que la relación se resienta a largo plazo. Paradójicamente, dar mayor libertad a tu pareja a menudo supone un acercamiento por su parte.
2. Dudar de los sentimientos del otro
En una relación feliz, las dos partes saben lo que significan para la otra persona. La comunicación y el cariño son muy importantes para minimizar las inseguridades y las dudas.
3. Dejar de intentarlo
Sabes que has encontrado a la pareja adecuada cuando no deja de mostrarte lo mucho que significas para él o para ella… aunque lleven mucho tiempo juntos.
4. Esconder los problemas bajo la alfombra
No todo en la relación va a ser maravilloso, pero los retos a los que tengan que enfrentarse juntos los harán más fuertes, como individuos y como pareja. No se puede solucionar ningún problema si no se le hace frente, y las personas que se preocupan por su pareja serán lo suficientemente maduras para tener discusiones de adultos y llegar a una conclusión.
Si se esconden los sentimientos, la otra persona no sabe lo que tiene que hacer o cambiar para que su pareja sea feliz, por lo que las cosas no mejorarán.
5. Fisgonear
Uno de los ingredientes clave para una relación feliz es la confianza, y la gente que tiene confianza no invade la privacidad de los demás. No debería hacer falta ponerle contraseña al móvil ni borrar el historial de Facebook. Las personas que tienen confianza en su pareja deberían ser un libro abierto para la otra persona, por lo que no habría necesidad de ir escondiéndose.
6. Desenterrar el Pasado
Todos tenemos un pasado que ha hecho de nosotros lo que somos ahora. Algunas experiencias han sido positivas, y otras no tanto. Las parejas maduras y felices lo entienden y no usan los trapos sucios de la otra persona como argumento en sus discusiones, o como excusa para iniciar una disputa.
7. Dejar que la relación se estanque
Tanto dentro como fuera del dormitorio, es importante que la pareja no se aburra, y que no sienta que las cosas no avanzan. A menudo, la intimidad en la cama se construye desde fuera, con gestos románticos y muestras de cariño, de modo que uno sepa lo que significa para el otro.
La felicidad en las relaciones se cimenta sobre la comunicación, la confianza, la lealtad y el respeto mutuo. Estas son algunas de las piedras angulares del amor. Si falta una, la otra no puede existir.
Fuente: jamesmsama.com
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