it-l10n-ithemes-security-pro domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home3/asescorm/public_html/expresarte/wordpress/wp-includes/functions.php on line 6131it-l10n-ithemes-security-pro domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home3/asescorm/public_html/expresarte/wordpress/wp-includes/functions.php on line 6131attitude se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción init o más tarde. Por favor, ve depuración en WordPress para más información. (Este mensaje fue añadido en la versión 6.7.0). in /home3/asescorm/public_html/expresarte/wordpress/wp-includes/functions.php on line 6131
Los invitamos a ver desde ahora una serie de videos que hemos preparado con Juanita Pérez, Arte Terapeuta y Co Fundadora de Fundación Villa Ananda. Juntas, nos certificamos en Disciplina Positiva para Padres y Maestros desde el 2014, y desde hace más de 6 años hemos trabajado con familias en contexto terapéutico. Somos grandes amigas desde la Universidad y fieles creyentes de la labor en colaboración, con y hacia las familias.
Estamos trabajando ahora, para entregarles información que pueden nutrir sus dinámicas familiares y personales, acogiendo lo que consideren, ya que sabemos y somos conscientes que cada quien es un ser individual y construye sus experiencias desde su propia historia y creencias. Este es un espacio que hemos denominado «Construyendo Diálogos« con familias, porque si bien les hablamos a ustedes, estamos abiertas a sus comentarios y percepciones, y adicionalmente estaremos haciendo unos «Life» en Instagram y Facebook para poder conversar.
En esta primera ocasión les queremos hablar sobre la pregunta de ¿Mis hijos antes que mi pareja, o mi pareja antes que mis hijos?
Al tener hijos, solemos pensar en ponerlos en primera instancia porque es el mandato familiar, sin embargo, desde la experiencia, nos hemos dado cuenta que esto NO debe ser así, debe haber una escala de cuidado para que sea funcional, armoniosa, asertiva, si no, ¿por qué en los aviones la instrucción es ponerse primero la máscara de oxígeno el adulto antes que el niño? Esto no es antagónico del sentido del cuidado al otro, es todo lo contrario, si no aseguro mi supervivencia, ¿quien cuida entonces de mi hijo? De hecho, la mayoría de personas que acuden a sesiones de terapia por razones de síntomas de ansiedad, angustia, depresión, o trastornos de personalidad, es precisamente por no cuidarse a sí mismos, por haberse olvidado que nutrir su bienestar y ponerse al final de su propia escala de cuidado.
En este sentido, nisiquiera pensar en mi pareja antes es funcional. En realidad la escala de cuidado debe ser primero YO, me conecto conmigo mismo, con mis necesidades, con mi espiritualidad; Segundo, me conecto con el otro, en este caso, con mi pareja, entro en una dinámica de escucha, de acuerdos, de rutinas y trabajo en equipo. En tercer lugar, me encuentro con mi hijo, para apoyarlo en equipo con mi pareja, le entregamos a nuestro hijo desde el ejemplo del respeto, del amor, del los limites con firmeza y amabilidad, no antes. Y finalmente, me encuentro con mi trabajo, para entregar desde lo que aprendo de mí misma, nutriendo mis dinámicas relacionales y sacando adelante los diferentes contextos que me hacen el ser que soy.
Y no olviden las diferentes formas de amar para entregar en conexión con los otros!
Juanita Pérez, Arte Terapeuta, Co Fundadora Fundación Villa Ananda, Facilitadora Pedagogía Asiri, Certificada en Disciplina Positiva.
Psi. Diana Coronado, Psicóloga, Artista Plástica, Máster en Terapia Familiar Sistémica, Certificada en Disciplina Positiva.
]]>
«Había una vez….mi historia…mi historia de dinosaurios que corrían por un desierto y piscinas de Coca-Cola…una piscina oscura a la que les daba miedo entrar porque no se veía qué había adentro«… Diego, 5 años.
Hoy les quiero compartir información de una de mis terapias favoritas, la Terapia Narrativa de Michael White y David Epston, Trabajador Social Australiano y Antropólogo de origen Canadiense, quienes empezaron a construir la idea de «problema» alejado de la persona, en otras palabras, la externalización, que es lo que personalmente, me gusta trabajar más con los niños. No hay culpables, lo importante es entender cómo cada miembro de la familia se relaciona o influencia ese problema.
En el caso que les cuento arriba, Diego, de 5 años, le teme a la oscuridad, una oscuridad reflejada en una piscina de gaseosa, pero, ¿qué más cuenta Diego acerca de cómo los dinosaurios manejan su temor a esa piscina? los dinosaurios en este caso, son el sujeto que lo proyecta a él, y quizás la historia pueda terminar con un miedo resuelto! Cómo los dinosaurios son su red social y cómo ésta influencia puede redirigir hacia un nuevo sentir alejado del miedo a la oscuridad!
Todos estamos inmersos en una cultura, en un contexto, lo que a la vez desarrolla cierto tipo de acciones y relaciones. Somos producto de la interacción con el medio y de una negociación interpersonal en éste. Y si somos parte de una historia en un contexto, podemos organizar nuestras propias experiencias de manera narrativa en ese medio, con secuencias temporales, con significados y finales dentro de ese entorno que contamos.
Es por eso, que la Terapia Narrativa es un proceso de conversación, en donde los terapeutas y los consultantes son co-constructores de nuevos significados, de nuevas historias, de nuevas formas de ver la vida, por tanto, de nuevos significados. Esta terapia, crea una forma tangible de resignificar nuestra propia historia y ser partícipes en esa transformación, en esta terapia, hacemos la búsqueda de soluciones narrando el mismo problema desde otra perspectiva.
Es así como las premisas de esta terapia se hacen tangibles:
Como ves, es una terapia que potencia el discurso de las personas para darle un nuevo significado, un significado funcional para lo que las personas están viviendo, significados que no siempre son vistos por quien los cuenta, pero que sin saberlo, es el mismo consultante, el que es dueño de la respuesta y la solución en su relato! Los terapeutas, en este tipo de terapia, somos guías en la secuencia de episodios escogidos por la persona para hacer su relato, historia de identidad, historia quizás inicialmente saturada de problemas, pero que al final, cobra un reverso en su historia para darse cuenta de sus recursos a partir de ello!
Les quería contar un poco de este tipo de terapia, porque muy pronto les estaré dando novedades sobre un tipo de intervención que estoy iniciando con niños, con pautas de la terapia narrativa y principios pedagógicos de Reggio Emilia, un enfoque hermoso que permite ver al niño desde la escucha activa, creando sus propias nuevas historias de lo que vive…pronto les contaré!
Referencias bibliográficas
López De Martín, Silvia Roxana (2011). Terapias breves: la propuesta de Michael White y David Epston. III
]]>
El chico se llamaba Alfonso y acudía hacía varios meses al hospital día. Padecía de esquizofrenia y no hablaba mucho, pero tenía esa sensibilidad especial para comprender las cosas de las personas que lo han pasado mal en algún momento de su vida. En una de las terapias de grupo, un paciente se quejaba de una recaída en los síntomas depresivos:
“No sé qué es lo que pasa. Si ya me encontraba bien. ¿Por qué de repente vuelvo a tener ganas de llorar, me cuesta levantarme por las mañanas…? ¡No lo entiendo! ¡No es justo!”.
Los demás se esforzaban en quitarle importancia: “No te preocupes, es un pequeño bajón ya verás cómo enseguida se te pasa…”. Pero fue Alfonso el que dijo algo distinto:
“Si estás mal, es porque vas bien… –Todos se quedaron un poco sorprendidos. Y entonces siguió.– Siempre que mejoras en algo hay un momento en el que das un paso atrás. Retrocedes. Es normal. Es lo que yo llamo el retroceso del progreso. Significas que estás haciendo las cosas bien, que sigues mejorando”. Y luego volvió a su silencio habitual.
Esta semana llamó Laura. Estaba llorando, porque le habían vuelto a dar una crisis de ansiedad. Llevaba varias semanas sin que le sucediera y se ha asustado pensando en que recaía de nuevo. La crisis había sido corta pero había tenido un fuerte impacto en ella. Significaba que aunque pensaba que iba mejor, no era cierto y que volvía a estar como al principio del tratamiento.
Se quitó importancia, como se hizo entonces en aquella terapia de grupo, pero en ese momento las palabras de Alfonso volvieron a la memoria y salieron de manera natural con ella:
“Laura, si has recaído un poco es que las cosas están yendo bien. Cada vez que mejoramos hay altibajos, pequeños baches o recaídas, llámalo como quieras. Es una parte natural e imprescindible de crecer, de desarrollarnos. Y aunque nos asuste, tan solo significa que las cosas están progresando. La crisis que has tenido ha sido más pequeña y has sabido controlarla muy bien. No le des un valor que no tiene. Acéptala como un paso más en el camino para seguir adelante.”
Y a Laura le han servido más estas palabras de aceptación, que todo el consuelo que se le ofrecía antes.
Por supuesto que hay situaciones en las que recaemos en una enfermedad, en un comportamiento negativo para nosotros (como puede ser una adicción) o en cualquier otra circunstancia, y debemos darle toda la importancia que tiene. No hablamos ahora de eso.
Hablamos de que en todo proceso de mejoría o crecimiento hay altibajos, nunca es una línea ascendente. Esos “baches” son naturales y casi se diría que necesarios.
Siempre recuerdo a mis pacientes que van mejorando:
En algún momento vas a recaer un poco. Cuando llegue, no te asustes. Acéptalo y piensa, “así que aquí está el pequeño bache. Reaparecen un poco los síntomas o los comportamientos que una vez estuvieron conmigo. No pasa nada, ya lo esperaba. Es… el retroceso del progreso”.
A veces los síntomas que una vez estuvieron con nosotros tan solo se asoman un poco para despedirse, antes de que los dejemos atrás para siempre…
Dr. Iñaki Vásquez
]]>