¿Por qué formar a nuestros hijos desde una perspectiva creativa?
Ser creativos y/o manejar una perspectiva creativa no es sencillamente usar la parte derecha del cerebro, como en ocasiones puede entenderse si pensamos en la división de las dos regiones cerebrales, según lo cual el hemisferio izquierdo se encarga de la parte racional y analítica, mientras que el derecho se encarga de la parte emocional y creativa; no, la creatividad implica varios procesos cognitivos, numerosas vías neuronales e ingredientes emocionales, incluso la conjunción de ciertos elementos comportamentales e influencias del contexto en un mismo ser humano.
Ser creativos nos da herramientas de vida que muchos no poseen y que al crecer notamos que nos hacen falta, pues nos dejamos sesgar con facilidad sobre la visión o creencia de ciertas cosas; el contexto muchas veces nos mueve de una manera casi que programada, sin que pase necesariamente por la traducción mental, propia de cada uno, donde le mostramos al mundo las opciones de vivir lo mismo, comprendiéndolo de tantas formas diferentes. Vivir como alguien creativo, “vivir en creatividad”, es dar la posibilidad de crear opinión sin miedo, de tropezar sin fallar y de construir con ¡originalidad y potencia! Pero entonces, ¿Qué es ser una persona creativa? ¿Qué implica para la vida?
Una persona creativa es un gran observador de su medio, de sus experiencias, comprendiéndolas y asumiéndolas de distintas formas, no se queda con lo superficial, y por eso, busca nuevas vivencias, se arriesga, no se queda en su zona de confort, prueba sensaciones y estados mentales, es muy curioso, pregunta, asume la importancia de su propia expresión, encontrando su pasión para no dejar de hacerlo, ve oportunidades donde quizás otros no, es decir, “ve más allá de lo esperado en el contexto”; es capaz de “soñar despierto”, que según Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York, y estudioso del tema de la Creatividad, es “un proceso de incubación creativa”, que a su vez conlleva a conexiones y percepciones relacionadas con la habilidad de atender a cierta información pese a haber distracciones. Unen su parte emocional con su parte racional, al escribir en su mente recuerdos como si fuera un cuaderno de apuntes insaciable, que cobra vigencia y comprensión para sí mismos. Para Kaufman, “estar abierto a nuevas experiencias lleva, la mayoría de las veces, a obtener logros creativos”. En otras palabras, para mí implicaría el ver más de dos, tres, o cuatro salidas a la misma dificultad; probar formas de hacer las cosas, intentar y asumir fracasar como parte del camino, porque simplemente es el proceso mismo de cambiar y “crear” nuevas alternativas y formas de ver la vida.
Se ha observado adicionalmente, que las personas con cierta creatividad, artistas o diseñadores, por ejemplo, tienen una personalidad un tanto solitaria, poseedores de la magia de la soledad como herramienta útil para la construcción de alternativas no vistas por todo el mundo, usan sus propias reflexiones para traducirlas a un lenguaje maravilloso y esclarecedor. Kaufman afirma: “En algún momento de su vida, se ha desmontado la visión que tenían del mundo como un lugar seguro […], haciéndoles salir a la periferia a ver las cosas de una forma diferente, renovada; es esto lo que conduce a la creatividad”.
Con todo esto ¿Por qué no educar a nuestros hijos desde una perspectiva creativa? Que les ayude a construir un mundo de alternativas para su vida, ¡que les brinde la oportunidad de pararse una y mil veces si llegan a caer! ¿No sería esto nuestro fin como padres?… Preparar para la vida…
Psi. Diana P. Coronado, Terapeuta Familiar.

