El castigo no es una forma efectiva para obtener resultados positivos en nuestros hijos, y mucho menos es algo que les enseñe a largo plazo, el castigo no enseña, lastima!
Pero entonces, ¿por qué los padres continúan con la idea que realmente funciona? La respuesta común es “¡a mí me criaron así y aquí estoy!”. Creen que funciona y que están “formando” a sus hijos, evitando que se “salgan con la suya”, algo que sin saberlo, sólo es un alivio como padres, pues calma el enojo y la frustración, sentimientos que se derivan de la impotencia por no conocer otras formas de hacerlo, pero no le enseña nada a nuestros niños, sólo a obtener atención de una forma inadecuada.
Por alguna razón los padres están “sintonizados” en la idea que los niños necesitan sufrir para aprender, así no se pierde la sensación de control, pero es algo que sólo sucede momentáneamente, pues los niños son los que tienen el control de la situación, y no están interiorizando qué es lo que hicieron mal, asumen que sus padres se disgustaron con ellos, y no alcanzan a comprender por qué muchas veces son castigados por la misma razón. Así, continuamente volvemos a temas no resueltos que terminan en pataletas o berrinches, deteriorando progresivamente el vínculo con ellos y obviando lo esencial, que es disfrutar al máximo el tiempo que compartimos con nuestros hijos!
Algo importante es el SENTIR! Cuando los niños sienten que sus padres están molestos con ellos, responden de la misma forma, y empeoran su comportamiento. Para generar disciplina en nuestros hijos, lo primero a tener en cuenta es proporcionar afectividad y firmeza al mismo tiempo, ser capaz de bajarse al nivel del niño y preguntar con respeto qué le sucede, generar empatía, escuchar desde su sentir y dar a conocer el sentir propio, generar opciones, negociar o plantear soluciones respetuosas según el sentir de ambas partes. Es importarte enseñar a los niños que su conducta afecta a los demás, y así mismo, que sentirse de cierta forma en una situación particular no es razón para evitar enfrentarla, todo basado en un mutuo respeto y escucha!
Por eso papás…no tomemos el camino fácil como el castigo, esperemos un tiempo de enfriamiento, y acerquémonos desde un sentir sincero, escuchando y preguntando, generando respeto mutuo a partir de nuestro propio actuar!
Psi. Diana Paola Coronado M., Terapeuta Familiar.
Certified Positive Discipline Parenting Educator, Certified Positive Discipline in the Classroom

