Si tu hijo está convencido que es «insuficiente» y te has preguntado ¿Qué puedo hacer para ayudarlo? ¡Te daré algunos consejos para tener en cuenta!
Generalmente pensamos que la autoestima es algo que los niños construyen por sí mismos, y en parte es así, sin embargo, la creencia y comportamiento de los padres hace parte de esa construcción de imágenes que los niños van haciendo de sí mismos en los diferentes contextos en los que se mueven; los padres tienen gran influencia en las decisiones inconscientes de sus hijos.
La forma de comunicarte con tus hijos verbal y no verbalmente es relevante, tus acciones hablan, tu cuerpo habla, el tono con el que te diriges y las palabras que usas, ayudan a los niños a crear decisiones sanas o insanas de ellos mismos.
¿Cuándo generan una sana autoestima?
Cuando los padres demuestran con hechos y palabras que confían en las capacidades de sus hijos, ofreciéndoles posibilidades de experimentar dichas capacidades.
Cuando se les permite participar de ciertas decisiones al ser niños; decisiones que les deja saber que contribuyen en las tareas de familia.
¿Cuándo generan una autoestima insana?
Cuando tienen la creencia de que no son los suficientemente buenos y deben cambiar para ser aceptados en la familia o en un grupo social.
Cuando los padres se vuelven sobreprotectores, hacen demasiado por ellos y no les permiten decidir ni pensar en opciones para sí mismos, ni mucho menos demostrarse de qué son capaces.
Cada padre piensa, siente y actúa con sus hijos como los seres más maravillosos, pero NO olvidemos que lo más importante es ¡lo que ellos sienten que es su propia verdad!
Algunas ideas para poner en práctica:
- Cuando los resultados no sean los mejores, evita dirigirte de manera irrespetuosa a tu hijo, refiriéndote a él/ella como “irresponsable”, “flojo”, o “tonto”. ¡No emitas culpas!
- Dirígete a la acción y ¡no a la persona! Es importante decir “¡Hiciste un buen trabajo!”, en lugar de “Eres muy inteligente”, ya que en las oportunidades en las que las cosas no salgan bien, sentirá que no es lo suficientemente inteligente.
- Escucha sus inquietudes, valora sus sentimientos y preocupaciones, quizás parezcan insignificantes para los padres, pero si al niño le preocupan, son importantes para él, ¡no demerites su sentir! Los niños necesitan ser valorados y saber que sus opiniones e inquietudes son importantes.
- Prescinde de las alabanzas. “Muy bien”, parece funcionar de manera inmediata como estímulo, pero en realidad en muchas ocasiones lo que estamos es creando niños dependientes de los elogios, y deja de lado la propia construcción de identidad, para valorarse únicamente si alguien más lo hace ellos.
- Cuidado con las expectativas demasiado altas, pues puede condicionar tu amor a tus hijos de acuerdo a su conducta y no a la persona que son los niños.
- Valora individualmente a cada uno de tus hijos, cada uno es diferente, con capacidades y procesos de aprendizaje distintos, por tanto, las comparaciones sólo llevan a juzgar, pero no a valorar ni a concentrarse en soluciones.
- Importante: Tu propia autoestima, amándote tal como eres, como persona y como padre, con tus defectos y virtudes, es el más grande ejemplo que le puedes dar a tus hijos!
¡Observa tus propias actitudes y aprende a confiar en tus hijos!
Psi. Diana Paola Coronado M., Terapeuta Familiar.

